La esencia violenta del ser humano.

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La esencia violenta del ser humano.

Sábado 6 de febrero 2016, autor: Rubén Martínez

       Por todos es conocida la dualidad que existe en el ser humano entre emoción y razón. Convivimos con la necesidad inherente de mantener un equilibrio “homeostático” entre las pasiones y los juicios morales que emanan del uso de las emociones y de la razón.

       No podemos negar nuestra naturaleza emocional, la cual guía, en gran medida, la mayoría de nuestras acciones y pensamientos. Establece nuestros prejuicios y condiciona nuestros principios. En muchas ocasiones queremos utilizar la razón para justificar acciones provocadas por la emoción y generamos todo un universo a nuestro alrededor para que se ajuste a nuestra realidad escogida emocionalmente. El auto-determinismo puede parecer una realidad desde la perspectiva de este universo creado, pero la verdad es que no dejamos de estar sujetos a la satisfacción de unas necesidades emocionales buscadas.  Estamos sujetos a la necesidad de mantener una integridad emocional estable. Esto es: – Si lo que sucede no puede adaptarse a lo que siento, o cambio el entorno o cambio la percepción de éste para que se ajuste a mi emoción.

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       Desde la perspectiva individualista esto puede considerarse apropiado. En un principio, puede parecer que no haya motivos para los que una persona no pueda intentar satisfacer su necesidad de felicidad en la consumación de sus deseos y emociones. Pero como se suele decir: “la libertad de uno termina cuando empieza la del otro”. Para bien o para mal, somos “animales” (racionales) sociales. No desarrollamos nuestra naturaleza en soledad. La humanidad despliega su potencial en comunidad. La interactuación de unos con otros es una necesidad esencial. Se podría decir que “un ser humano es por que otro es con él”. De ahí la necesidad de la razón, a modo de medida de control de las emociones, para que no interfiera en nuestra actividad humana de unos con los otros. Y derivado de esto, la necesidad del equilibrio entre ambas, ya que no podemos negar esta dualidad esencial y eliminar la que no nos interese.

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       La herramienta por excelencia de la razón es la lógica. Podríamos considerarla un principio rector que ordena los comportamientos según las necesidades, adaptándolos a lo requerido de forma más correcta en todo momento. La lógica nos estaría diciendo qué hacer en todo momento para lo que requiera cada situación. El problema surge cuando las emociones intervienen con más ponderación que la razón. Esta lógica se ve afectada y merma su capacidad de acción frente a los acontecimientos.

       Una de las emociones con mayor peso en nuestras acciones es “El Miedo”. En innumerables ocasiones se ha utilizado como herramienta de control social. El peso que tiene en nuestras acciones es máximo. Condiciona desde el primer momento los juicios de valor que hagamos y es capaz de hacer que la razón justifique hasta los comportamientos más inadaptados. El miedo despoja a la razón de toda lógica. Una persona con miedo, jamás actuará con lógica. Deja a la razón a la altura de algo anecdótico en la toma de decisiones. La distorsión del universo que nos rodea es máxima. Activa todo tipo de mecanismos de defensa innecesarios y desfasados, tanto psicológicos como físicos, impidiendo la resolución eficiente de los acontecimientos que producen tal emoción.

       Si bien el miedo es generado por muchas características culturales que difieren de una sociedad a otra, podemos decir que comparten una raíz común en toda la humanidad. De hecho el miedo es una de las 6 emociones básicas compartidas por la especie humana, que tiene igual manera de expresión facial, indistintamente del contexto cultural que se tenga y la conexión entre las distintas culturas. Es genético.

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       El ser humano tiene muchas formas de expresar miedo. Pero, sin lugar a duda, la más inadaptada de todas es – La Violencia. Con esto no debemos pensar que la violencia es únicamente una expresión de miedo, ya que en algunas circunstancias puede ser una herramienta útil. Pero, sea como sea, la violencia emanada del miedo es una violencia sin lógica, por lo tanto inadaptada por esencia y carente de juicios de valor razonables.

       Somos seres violentos por naturaleza. Querer negar esta obviedad no la hace menos cierta. Somos violentos tanto física como psicológicamente. La violencia es una parte intrínseca de nuestra esencia humana. De hecho, tiene una función adaptativa. Nos ha dado la capacidad de dominar a cualquier especie en el planeta. Nuestra violencia es tal que no sólo la aplicamos sobre las otras especies, sino que eminentemente la aplicamos sobre nosotros mismos. Pero esta violencia tiene un fuerte componente autodestructivo y debe de ser controlada.

       Aunque este artículo trate sobre la violencia, no debemos olvidar que el ser humano no es “unilateral”. Conviven en él múltiples dualidades. Podemos ser crueles y compasivos, irascibles y serenos, violentos y pacíficos… Es en esta esencia puramente dual donde se requiere un aprendizaje del desarrollo de estas características contrapuestas.

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       El Krav-Magá, como arte marcial para la defensa personal, tiene como uno de sus objetivos principales el control de las emociones. Pero por encima de todo, trabaja de la forma más eficiente posible el aumento de la capacidad de autoconfianza de las personas. Esto incide directamente en la capacidad de sentir miedo. Disminuye esta emoción, haciendo que nuestros comportamientos sean cada vez más lógicos, o dejando el escenario apropiado para el aprendizaje de esta lógica. De esta manera trabajamos la autodeterminación. La libertad de nuestros pensamientos y decisiones no quedaría tan influenciados por el miedo. Seríamos capaces de percibir lo que nos rodea sin prejuicios establecidos por éste, y configuraríamos un universo menos modificado por éstos prejuicios y por la emoción. Se potenciaría la objetividad.

       Debería ser una prioridad educar al ser humano teniendo en cuenta su naturaleza emocional, y no centrar únicamente la educación en la formación de los oficios, los cuales están sujetos a las circunstancias de los tiempos que nos tocan vivir. Muchos de los puestos de trabajo que hoy existen dejarán de existir en el futuro. Otros serán creados. Pero el ser humano, seguirá siendo el mismo, “Un Ser Violento”.

Rubén Martínez Ramón (Director técnico del instituto balear de Krav-Magá y Representante oficial de Bukan School of Krav-Magá en España).

Más información en: www.bukanbaleares.com / kravmagamallorca@hotmail.com

Bukan Instituto Balear de Krav-Magá. C/ Marián Aguiló, 7
(Palma) Telf. 627849673

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La esencia violenta del ser humano.

Krav-Magá. De la reputación al expolio.

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Krav-Magá: De la reputación al expolio

Domingo 31 de enero 2016, autor: Rubén Martínez

       Krav-Magá: “Arte marcial israelí que se basa en la defensa personal”. Creado por Imi Lichtenfeld en 1970″

       Todos los principios son difíciles. Nadie lo tiene fácil a la hora de emprender el camino para la creación de algo. Que Imi Lichtenfeld es el creador del Krav-Magá nadie lo duda hoy en día (o casi nadie). Pero desgraciadamente muchas personas quieren silenciar este hecho, omitiendo información relevante o simplemente usando el nombre de su creación, el Krav-Magá, para sus intereses personales. No se puede usurpar el nombre de algo ya creado. No es honesto. Es una falta de respeto hacia una persona que dedicó toda su vida al servicio de los demás, de su país y de su creación. Es necesaria una vinculación directa y un compromiso con lo que se creó para transmitirlo íntegro sin modificación, para poder abanderarse como representante del Krav-Magá. De lo contrario estaríamos haciendo otra cosa.

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       Podemos entender las ansias creativas del ser humano. Somos una fuerza inconmensurable en estado perpetuo de evolución y desarrollo. Pero debemos preguntarnos algo. ¿Es correcto usar el esfuerzo y trabajo de otros para dar impulso a las creaciones propias, sin que éstas tengan algo que ver con lo anterior? ¿Es lícito usar el nombre de algo ya creado, que goza de cierta fama, para dar credibilidad a nuestras creaciones? La respuesta es clara: – Rotundamente no. Esto no sólo sería deshonesto, por el hecho de estar engañando a las personas que deciden seguirnos, sino que rozaría la ilegalidad.

       Se puede entender la dureza a la que nos enfrentamos a la hora de crear algo, y que este algo tendría, a lo mejor, más oportunidad de ser aceptado si no estuviera bajo la lupa de la crítica. Pero hay que ser consecuentes con lo que se crea. El testeo en toda creación es necesario. Se deben pasar unos filtros para saber si lo que hemos creado es correcto o no. Tenemos una responsabilidad sobre lo que enseñamos. Empezar con una mentira, como ponerle un nombre que no le corresponde, no es que sea lo más apropiado para que tenga acogida en el mundo de las disciplinas relativas a lo que trata nuestra creación. Digo todo esto porque desde la creación del Krav-Magá en el año 1970 han surgido un sin fin de asociaciones y “pseudoescuelas” que han intentado subirse al tren del éxito de este arte marcial. Se ha llegado a asociar el Krav-Magá con todo tipo de disciplinas, desde la actividad del ejército (tácticas militares) hasta con el mundo del fitnes y del deporte de contacto (Kick boxing, Boxeo, MMA, Jiu Jitsu Brasileño, etc.). Pero dos cosas voy a decir: El que sostiene que la lucha cuerpo a cuerpo es necesaria de forma generalizada en el ejército, es que no es o no ha sido militar. El ejército moderno libra las batallas en el campo de las tecnologías desde hace ya varias décadas. Estas batallas se libran desde la distancia. Sólo en las películas de Hollywood el ejército o grupos militares utiliza la lucha cuerpo a cuerpo. Y si miramos en el ámbito deportivo no tiene ningún sentido la necesidad de la defensa personal, la cual fue el motivo por el que se creó el Krav-Magá. Ya hay muchas modalidades deportivas de lucha de contacto. Y hay que entender que las reglas de los deportes no sirven a la hora enfrentarse a la violencia de la calle, la cual se rige por la ausencia de éstas reglas.

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       Es infinita la imaginación de las personas a la hora de asociar el Krav-Magá con lo que sea que ellos practican. El sentimiento de impunidad a la hora de utilizar este nombre es máximo. Parece que es una palabra comodín que podemos utilizar con garantía de éxito, y que nadie va a pedir que rindamos cuentas frente a lo que estamos haciendo. No veo a nadie que utilice la palabra Judo, Taekwondo, Kárate, Aikido,… para nombrar a la creación de un sistema propio de lucha de combate que una persona haya creado recientemente. El porqué es muy sencillo de explicar. Todo el mundo conoce lo que son estas disciplinas marciales. No hay persona, profana o experta, que no las conozca o haya oído hablar de ellas. Además estarían dispuestas, si se diera el caso, a decir que eso nuevo a lo que llaman así no es lo que dicen que es. Sin embargo, el desconocimiento general sobre lo que es el Krav-Magá ha generado el campo perfecto para que florezcan todo tipo de escuelas que se abanderan con el nombre de Krav-Magá, e incluso se apoyan en su sistema unas con otras defendiendo la ambigüedad del término como esencia para compartir una característica que les permitiera coexistir entre ellas. Y así pues hacen juntos certámenes, seminarios, eventos, etc.

       En ningún momento estoy afirmando que estas escuelas no debieran de existir, ni mucho menos que no pueden sentirse que forman parte de un sistema que hace que se toleren unas a otras. La pluralidad siempre es enriquecedora, de una manera o de otra. El problema es la utilización de un nombre que no deberían usar. Creo que se deberían ganar el derecho de ser respetados y no usar la reputación de un arte marcial para vivir de ella. No creo que ningún profesor de estas nuevas disciplinas quisiera eso. – ¿Vivir de una mentira? ¿Aprovecharse de la reputación de otros? No creo que uno inicie de corazón el camino de la docencia en las artes marciales o disciplinas de combate, pensando que lo que hace es una farsa. Y menos aún que quisiera estar engañado. Uno quiere poder sentirse orgulloso de que lo que hace es realmente correcto y efectivo, y no simplemente vivir de las mentiras que nos ofrecen los que están en la cima de la pirámide del sistema. Es necesario ganarse el nombre y la reputación de éste. Además, como he dicho, toda creación requiere de un testeo y rectificación de errores. Si se abusa de la reputación de otro, podemos caer en el error de no querer ver los errores que tiene nuestro sistema, ya que no estamos sujetos al juicio de nadie y se confiaría ciegamente en lo que se hace. No existiría el carácter de revisión de lo creado.

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       Todo esto empeoraría nuestra creación. Lejos de perfeccionarla, mantendríamos los errores al no tener que demostrar que nuestra técnicas son correctas y eficaces. El mundo de los Gimnasios y Tatamis de entreno son entornos controlados donde es imposible experimentar los riesgos reales y se goza de cierta seguridad que impide esta demostración.

       Dicho todo esto, podemos ir entendiendo porqué se abusa de la reputación del Krav-Magá. Éste fue testeado y revisado a lo largo de la vida de su fundador, Imi Lichtenfeld. Fue puesto a prueba en numerosas guerras y misiones, además de exponerlo al ojo científico de una universidad deportiva en Israel. No fue creado en poco tiempo. Necesitó toda una vida de experiencias extremas. Es un trabajo complicado de hacer hoy en día que no podría hacer cualquier persona. No todo el mundo puede vivir guerras y situaciones peligrosas para experimentar sus teorías sobre las técnicas. Pero sí que pueden emprender un camino de creación. Y tal vez con mucha disciplina y esfuerzo, al final consigan perfeccionarla para que pueda merecerse el tener una reputación como la que tiene el Krav-Magá. Pero señoras y señores, uno debe ganarse su propia reputación y no vivir de la de los demás. No podemos usurpar el nombre del Krav-Magá para asegurarnos de que nuestra creación tenga éxito.

       La madurez empieza por la responsabilidad. Debemos ser críticos con lo que hacemos y no dejar lugar a duda de qué es lo correcto. De esta manera nuestra creación ocupará el lugar que se merece entre las distintas disciplinas marciales.

Rubén Martínez Ramón (Director técnico del instituto balear de Krav-Magá y Representante oficial de Bukan School of Krav-Magá en España).

Más información en: www.bukanbaleares.com / kravmagamallorca@hotmail.com

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(Palma) Telf. 627849673

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